La violencia hacia los animales y las violentas respuestas humanas.

En informe de fecha 17/07/25, el semanario Busqueda informa que el INBA ha recibido 1600 denuncias de maltrato animal en dos meses. Este número, sumado a la gran cantidad de casos que se denuncian a diario en las redes, y que pueden coincidir o no con la denuncia efectuada en INBA, nos muestra una cifra alarmante de casos. Es cierto que quizás no todos sean luego casos de maltrato, a veces hay falta de información, o falta de posibilidades, situaciones angustiantes que afectan al animal y a toda una familia que sufre carencias.

Pero en los casos en que el maltrato se comprueba o es a toda lógica indiscutible (como decapitar una perrita viva), se comienzan a dar casos de “cancelación” de la persona infractora y violencia hacia su persona, casi semejante a una venganza o cobro de cuentas.

Por qué se dan estas acciones?

Existen varias posibles explicaciones:

  1. El acto es tan aberrante que provoca una necesidad de castigar a quien lo cometió más allá de la sanción legal, con reprimendas morales.
  2. La violencia,que permea a toda la sociedad, nos alcanza a todos.
  3. Somos hipócritas y castigamos al infractor aunque decimos creer en la reinserción de aquel que comete un acto ilícito.
  4. No nos importa en lo más mínimo el futuro ni destino del infractor.
  5. El sistema legal se demuestra insuficiente para penar estos actos.

Yo creo que hay un mix de todo lo anterior, pero principalmente, el sistema legal se demuestra insuficiente para castigar estos actos. Actualmente el maltrato animal solamente es penado con sanciones administrativas (a cargo del INBA) y, lamentablemente, frente a determinados actos de violencia y crueldad, la sanción administrativa no es suficiente. Las víctimas de estos actos, no son objetos, a pesar de lo que diga nuestro Código Civil, defensor acérrimo de la propiedad privada y de un sistema productivo que necesita que los animales sean objetos para poder explotarlos. Son seres sintientes, hecho que es obvio pero además ha sido probado científicamente. Entonces, los actos de crueldad y maltrato hacia seres que sufren y sienten, agreden al animal víctima, y agreden a todo aquel ser humano con un mínimo de conciencia y sensibilidad. Para vivir en una sociedad que condene la violencia, tenemos que condenar también este tipo de violencia, elevando la protección de los animales, criminalizando estos actos tan reprochables al nivel de un delito penal. La protección indirecta que ofrece la criminalización de un acto, nos hace pensar dos veces y querer siempre estar lejos del límite penal.

Claro que el problema no se soluciona solo con volver el maltrato animal un delito, se necesita educación, se necesitan condiciones de vida dignas para todas las familias, se necesita apoyo en cuestiones de salud mental. El incorporar a los demás animales al elenco de sujetos con derechos, no hace que los humanos pierdan derechos, les suma posibilidades de vivir en un mundo más empatico y justo, que nos contemple a todos.

Es hora de que el sistema político se tome en serio este tema, porque los actos de “justicia por mano propia” muestran un descrédito en el sistema que ataca el corazón del Estado de derecho. Las leyes responden a las necesidades de cada cultura, creo que es hora de actualizar la consideración moral y legal de los animales en el sistema jurídico uruguayo.


2 respuestas a “La violencia hacia los animales y las violentas respuestas humanas.”

  1. Muy buena visión y análisis de la realidad que estamos viviendo en nuestro país con el tema de violencia hacia los animales.

    Es urgente una reforma educativa donde contemplen en todos los ámbitos (pre escolar, escolar, liceal) la importancia de respetar, cuidar y no dañar la vida de otros seres vivos. También regular como corresponde está situación nivel jurídico.

    Es triste, que como profesional del derecho que soy, ya no crea en el sistema judicial de nuestro país. Vemos a diario como cientos de casos quedan sin resolver, o incluso habiéndose resuelto, sin una pena acorde que realmente sea justa e imponga el ejemplo de lo que no hay que hacer.

    Gracias Verónica por tu aporte tan valioso. ¡Te seguiremos leyendo!

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