Nota de Diario El Telegrafo


Bilbo y su hermano Mincho junto a su familia.
Un caso de grave negligencia quedó al descubierto, con la muerte de un perro en un lugar para entrenamiento de animales de compañía. Bilbo, un perro mestizo de 6 años, fue llevado allí por su familia y los propietarios del espacio tardaron varios días en notificarle su muerte. Luego de presentar las denuncias correspondientes ante la Policía y el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), el dueño del lugar recibió una sentencia con la imposición de una multa. La necropsia no arrojó resultados que permitan conocer las causas de su muerte, pero la familia no descarta la continuación de acciones penales y civiles que estarán a cargo de las abogadas especialistas en Derecho Animal, Verónica Ortiz y Mauren Núñez.
Fuerte historia familiar
Ortiz relató que Bilbo vivía en familia y con su hermano fueron adoptados de la calle desde cachorros. “Lo llevaron a un lugar de entrenamiento y cuando manifestaron que lo irían a buscar, le piden a su familia que lo deje unos días más. Al momento de ir efectivamente a levantarlo, le comunican a la familia que el perro falleció”. Argumentaron que “desconocían las razones y que fue muerte súbita”.
La abogada hizo “un paréntesis en el relato para aclarar que los profesionales sabemos que las obligaciones que tenemos son de medios y no de resultados. El tema es cómo manejamos esos medios. Eso significa que tenemos que emplear los mejores conocimientos, el mayor esfuerzo y nuestra capacidad al servicio de nuestro trabajo”, enfatizó.

“Entonces acá viene el problema. Le comunican a la familia que el perro está muerto, lo había enterrado y que no había necesidad de entregarlo porque ya había fallecido. Es así que estas personas entraron en crisis porque Bilbo era un integrante de esa familia, presentaron una denuncia e intervino el INBA y la Policía para la entrega del perro”, dijo a EL TELEGRAFO.
Ortiz destacó que “felizmente la familia estuvo lúcida a pesar del dolor y en la Facultad de Veterinaria solicitaron una necropsia. El resultado arroja que el perro había muerto hacía varios días. Esa información se agrega al expediente que se genera en el INBA que presenta un informe primario, da vista a la otra parte como corresponde en el Derecho y la persona hace los descargos”.
Posteriormente el instituto emitió un informe definitivo, donde entendió que existe una responsabilidad grave por la muerte de Bilbo, a cargo de quien debía entrenarlo y cuidarlo.
Sin resultados
“La necropsia no pudo determinar la causa de su muerte, debido al estado de descomposición del cuerpo, pero afirmó que no hubo golpes ni traumatismos ni heridas cortantes. El perro no había sido agredido ni lastimado, pero aún no se pudo determinar la causa de la muerte. Es decir, si fue un infarto o una sobreexposición al estrés en el entrenamiento u otra causa”, precisó la experta.
La abogada aclaró que la familia lleva adelante esta causa, “porque no quiere que haya más casos como estos y que sufran la pérdida de un ser querido. El problema, más que nada, está en el trato y en la falta de sensibilidad, así como en la toma de decisiones que no le correspondían a esa persona. Como por ejemplo, enterrarlo”.
Ortiz destacó que las sociedades a nivel global, atraviesan por “un cambio de paradigma en la relación humano-animal. Los animales ya no son considerados cosas, aunque lo diga el Código Civil, sino que son miembros de la familia para la mayoría de las personas. Por supuesto, hay otros casos donde esto no ocurre y no están obligados a que así sea”.

No obstante, aclaró que “aún en aquellas personas que no lo consideran parte de su familia, también cambió el estándar de trato y manejo de los animales. Hoy en día, están protegidos por la Ley 18.471 –Tenencia Responsable y Bienestar Animal– y allí indica que no pueden ser sometidos a malos tratos y deben respetarse sus libertades”.
La especialista recalcó que “el segundo tema es la prueba. Lo importante, aún frente al dolor, es tener una necropsia, sin la cual no podemos hacer nada desde el punto de vista legal. Es decir, ante cualquier duda por mala praxis y muerte o si vuelve lastimado, con conductas agresivas o conductas de miedo, se debe solicitar inmediatamente la asistencia de profesionales veterinarios. Por eso, esta movida es en homenaje a Bilbo y que su lamentable muerte sirva para que otras familias estén avisadas de que tiene derechos. Ese vínculo que tenemos, tiene que ser respetado”.
Cómo presentar las denuncias
La abogada informó que las denuncias deben presentarse a la Policía, al INBA, en el Colegio de Veterinarios si se cree que hubo una mala praxis, “pero todas deben ir acompañadas de pruebas”.
Por ejemplo, “la necropsia u otros informes veterinarios, porque debemos apoyarnos en datos de la ciencia para que la ley nos asista. Luego existe la vía civil porque el caso podría generar un resarcimiento por daños y perjuicios, tanto materiales como morales por la pérdida de un ser querido”.
Consultada Ortiz por esta posibilidad, señaló que “probablemente sea la decisión de esta familia que no tiene interés en un resarcimiento económico para ellos. Si lo resuelven, lo obtenido será donado a alguna organización de protección animal”.
Explicó que aguardan la resolución definitiva del INBA que salió en los últimos días de diciembre. “Si la familia efectivamente define ir por la acción civil, comenzaremos en febrero una vez finalizada la feria judicial. Pero las denuncias deben realizarse”.
La abogada reconoció que “la gente tiene la impresión de que el INBA no funciona y quizás pueda funcionar mucho mejor ante la urgencia de algunos casos, pero hay que hacer la denuncia porque es el organismo competente. Si, como en este caso le negaban el cuerpo, sin dudas deben ir a la Policía, que tiene la obligación de asistir. Luego de evaluar si hubo mala praxis, incluso les asiste el derecho de ir por una vía penal. Pero no hay que quedarse más sin hacerse nada. Este cambio de paradigma es una forma distinta de vivir con los animales”, concluyó.