• La nueva ciudadanía, incluye a los demás animales?

    LA NUEVA CIUDADANÍA, ¿INCLUYE A LOS DEMÁS ANIMALES?

    La Declaración de Cambridge sobre sintiencia y conciencia animal, del 07 de julio de 2012, derribó los prejuicios y las dudas que pudieren quedar sobre la capacidad de los animales no humanos para sentir, al establecer:

    “La ausencia de un neocórtex no parece impedir que un organismo pueda experimentar estados afectivos. Hay evidencias convergentes que indican que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de consciencia, junto con la capacidad de mostrar comportamientos intencionales. En consecuencia, el peso de la evidencia indica que los humanos no somos los únicos en poseer la base neurológica que da lugar a la consciencia. Los animales no humanos, incluyendo a todos los mamíferos y aves, y otras muchas criaturas, entre las que se encuentran los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos”.

    Esta constatación fue reforzada en 2024 por la Declaración de Nueva York sobre la Consciencia Animal, en la cual un grupo de destacados académicos (científicos y filósofos) pone de relevancia la creciente evidencia científica que sugiere la posibilidad de que todos los animales vertebrados y muchos invertebrados sean conscientes y capaces de experimentar el mundo de una manera subjetiva.

    La fundamentación respecto de cuáles son los entes dignos de ser considerados moralmente ha variado sustancialmente desde el racionalismo de Descartes (los seres dignos de consideración son aquellos con capacidad de razonar) al sensocentrismo actual (los seres dignos de consideración son aquellos con capacidad de sentir). Si nos afiliamos al sensocentrismo, concluimos entonces que no hay razones éticas ni jurídicas para desconsiderar los intereses de los animales no humanos. Esta posición ética trae aparejadas grandes consecuencias jurídicas y económicas que deben ser analizadas en profundidad y con rigurosidad académica.

    Pero mientras debatimos sobre estos temas, hay determinados estándares mínimos en los que todos podemos estar de acuerdo: condenar la tortura de un animal, así como su sufrimiento y muerte injustificados, es una base de la que todos podemos partir. Asegurar las 5 libertades (reflejo de los 5 dominios de Mellor) reconocidas internacionalmente para el bienestar animal (el animal debe vivir libre de hambre, sed y desnutrición; libre de miedos y angustias; libre de incomodidades físicas o térmicas; libre de dolor, lesiones y enfermedades; libre de expresar su conducta y comportamiento de su especie) es una obligación moral y, en la mayoría de los países, también legal. Asimismo, condenar enfáticamente la violencia hacia los animales —que además es un indicador de violencia intrafamiliar y, a veces, hasta de psicopatías— es esencial, porque la violencia en la sociedad es una sola.

    En este marco, bajo este cambio de paradigma, los criterios de ciudadanía también se han visto ampliados, y encontramos conceptos provenientes, por ejemplo, de la ética ecológica que expresan:

    *“Desde Zoroastro a Jesús la prescripción es la misma: o amar al extranjero o perecer. Claro que hoy esa comunidad moral integradora de los extranjeros tiene que ir no solo más allá de la tribu y la nación, sino más allá de la especie: por eso hablamos de ética ecológica, ética animal y simbioética”*¹.

    Otra postura interesante e integradora es la que deviene de los Derechos de la Naturaleza. La Dra. Daniela Belén Velázquez nos propone:

    *“Reformularemos bajo este novedoso prisma el alcance y significado del término habitante (…), deconstruyendo el concepto y dotándolo de un nuevo contenido, traduciendo su lectura desde una interpretación superadora, (…) para así poder abordar desde la filosofía del buen vivir, una nueva visión eco-céntrica de la naturaleza y de los animales, en pie de igualdad y equidad, sin importar su carácter humano o no humano”*².

    *“… Interpelados por la teoría de los Derechos de la Naturaleza, podríamos entender que quienes son los sujetos de derechos de un hábitat son aquellos que habitan in situ en el ecosistema”*³.

    Esta idea de reconocer a los otros animales como parte de nuestros espacios (que también son de ellos) se ha visto plasmada, por ejemplo, en Neuquén, Argentina, donde consideran a los animales no humanos, coloquialmente y en varios programas políticos, como *“co-ciudadanos”*⁴.

    Y entonces, pensando en esta ampliación del concepto de “ciudadanos”, también es hora de plantearnos si los derechos humanos —o por lo menos, algunos de ellos— son realmente solo humanos. Es decir, dada la evolución de los conceptos que venimos tratando, ¿podrá haber una categoría previa que sea “derechos de los seres sintientes”?

    Los invito a desarrollar esta idea en próximos artículos.

    En definitiva, y como expresa el Profesor Zaffaroni:

    “Lejos de ser nuevo, el tema replantea la cuestión de los derechos de entes no humanos. El debate a este respecto puede remontarse a la antigüedad. Desde la tradición griega hasta el presente se cruzan dos posiciones: o bien los humanos somos unos convidados más a participar de la naturaleza, o esta se creó para nuestro hábitat y, por ende, disponemos del derecho sobre ella (administradores, propietarios, con diferente intensidad de derechos)”.


    Dra. Verónica Ortiz Cabrera

  • ¿Se pueden esperar cambios en la política estatal del nuevo gobierno con referencia a los animales?

    La relación de la fuerza política que será gobierno a partir del 01/03/25 y por los próximos 5 años, con la cuestión animal ha sido, cuando menos, compleja. Como fuerza plural que es, hay varias opiniones al respecto, muchas de ellas encontradas. Como en casi todos los temas hay gente muy informada y otra no tanto, hay intereses diversos, puntos de vista diversos, prejuicios y conceptos anquilosados que no es fácil cambiar.
    Creo que uno de los mayores obstáculos con los que cuenta la fuerza política es que gran parte de sus integrantes creen que ocuparse de la cuestión animal es no ocuparse de los humanos, que velar por los derechos animales es quitarles derechos a los humanos. Es un prejuicio complicado. Permítanme comentar aquí que gran parte de los estudiosos de los derechos de los animales provienen del campo de los derechos humanos y en el desarrollo de sus estudios, se plantean, si los derechos que entendemos son de los humanos, son solamente humanos o son extensibles a los demás animales. ¿Qué nos une y qué nos diferencia con los demás animales? ¿Hay rasgos comunes? Es de público conocimiento que está científicamente probada la sintiencia y consciencia animal (ver Declaratoria de Cambridge – Julio 2012 y Declaratoria de Nueva York – Abril 2024), por lo que, estamos en la hora de reconocer cierto tipos de derechos a todos los seres sintientes. Está claro que no es un cambio de paradigma fácil de digerir para todo el mundo, pero es una realidad, que más tarde o más temprano, tendremos que aceptar.

    Asimismo es una realidad que la relación de muchos humanos con los animales de estima (comúnmente llamados domésticos o de compañía) ha variado sustancialmente. Según la encuesta realizada por el MGAP e INBA en 2023, en 2 de cada 3 hogares de nuestro país viven perros, gatos o ambos. Muchos de ellos viven en mejores condiciones que algunos humanos, ciertamente, pero eso no es culpa o responsabilidad de los animales. Es responsabilidad de cada uno de nosotros como miembros de esta sociedad que todos, humanos y no humanos, vivamos en condiciones dignas y respetables. También hay muchos animales que viven situaciones de extrema violencia: son maltratados, torturados y abusados hasta su muerte. Como muchos humanos, ya que la violencia es una sola y atraviesa a toda la sociedad.

    Pero volviendo a lo que podemos esperar del próximo gobierno, a juzgar por lo que dice del tema en las Bases Programáticas 2025-2030 (págs. 46 y 47: Un país de bienestar para todos y todas, Subtema: Una sola salud, numeral 14), podemos esperar grandes cambios y avances.
    “Profundizar políticas públicas de bienestar animal con un abordaje integral: Se fortalecerán los mecanismos de control correspondientes en función de las diferentes problemáticas y en el marco del concepto de una sola salud: humana, animal y ambiental. Se avanzará en aspectos normativos e impulsarán los cambios necesarios en la institucionalidad para garantizar la transversalidad y alcance, teniendo en cuenta las diferencias territoriales, y los contextos socioculturales. Fortalecer el INBA, desarrollar políticas de educación y tenencia responsable en la comunidad. Crear instancias anuales de participación y diálogo social, para implementar políticas sociales con integrantes de la sociedad civil, municipios, consejos vecinales y organizaciones barriales.

    Enmarcado en el concepto de una sola salud, se avanzará en la consolidación del proyecto para la creación de un hospital veterinario público, en conjunto con la Facultad de Veterinaria y el Ministerio de Salud Pública”.

    Los 4 puntos expuestos son amplios y ambiciosos y plantean entre otras cosas, una arista de la cuestión animal dentro del concepto de una salud, lo que es altamente positivo, así como el fortalecimiento del INBA y el desarrollo de políticas de educación. Sin embargo, cuando algo es muy general, puede ir del todo a la nada, dependiendo de la voluntad de quien deba interpretarlo o ponerlo en práctica. Y allí es donde ingresa el contexto de la fuerza política que ya vimos, reviste ciertos prejuicios con el tema, tema que no estuvo en su agenda electoral, a pesar de lo cual, el presidente electo, recibió a representantes de la sociedad civil que trabajan la temática y se comprometió con los siguientes puntos: 1) prohibir la sangría de yeguas en todo el territorio nacional; 2) avanzar en la tipificación del maltrato animal como delito; 3) apoyar los programas de castraciones y los refugios existentes en el país. Para ser un tema que no está en la agenda de la fuerza política, son promesas importantes, que demuestran sensibilidad y preocupación por la temática. Esta contradicción es una constante del Frente Amplio y, pensándolo bien, quizás sea una estrategia. El tema nunca ha estado en su agenda electoral, pero fue durante un gobierno del Frente Amplio que se aprobó la Ley 18.471 de protección, bienestar y tenencia de animales (2009), así como sus decretos reglamentarios (62/201 y 204/017) y fue el presidente Tabare Vázquez quien decretó la prohibición de carreras de perros (431/018), reafirmando la prohibición ya existente. También fue en administraciones del Frente Amplio donde se crearon la primer Unidad de Bienestar Animal (Canelones – 2012), el primer y hasta ahora único programa de sustitución de carros tirados por caballos por motos (Programa Basta de TAS – Montevideo – 2018), el primer servicio de emergencia gratuita para animales accidentados (Montevideo-2022) y la primera prohibición departamental de la actividad de sangría de yeguas (Canelones – 2024).
    Es difícil entonces, emitir opinión sobre el futuro de la cuestión animal en el próximo gobierno. Siendo positivos, creyendo en lo expresado en las Bases Programáticas, en los compromisos del electo presidente y en los antecedentes citados, podemos esperar avances positivos, que ciertamente redundarán en el bien de los animales y también de los humanos.

    En realidad, y desde el punto de vista teórico, tendría sentido que fuera una fuerza progresista la que lleve adelante cambios profundos, porque, como he mencionado otras veces, el planteo que subyace a la cuestión de los derechos de los animales es revulsivo, es revolucionario, es impulsor de un nuevo sistema de convivencia con la naturaleza y los demás animales, es impulsor de un nuevo lugar de la humanidad, a la par y no sobre los demás. A la par entre seres humanos y a la par con otros animales no humanos. Una nueva mirada global, que englobe a todos, que vele por todos.
    Entonces, también en este tema, seguirá honrando las palabras de su mayor exponente político y humano: “Fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la Patria del futuro” (Gral. Líber Seregni).

    Dra. Verónica Ortiz, diplomada en Derecho Animal – UMSA

    https://search.app/YPG9Bj5r4exSA4hG6

  • Conmemorando el próximo 10/12

    Cuando uno plantea ante una audiencia por primera vez el tema de los derechos de los animales no humanos, superadas todas las explicaciones sobre sintiencia y c… Fuente: Diario El Telégrafo https://search.app/ARGo6U4nurSYHSBb7

  • Familia multiespecie

    El concepto de familia se ha ampliado y modificado muchas veces en estos último 50 años. Para muchas personas, los animales no humanos también son parte de la familia. Por ahí van las ideas que les comparto.

  • Otro logro para el derecho animal.

    Entre octubre y noviembre de este año, tuvo lugar el curso de educación permanente de la Udelar “Animales, moral y derecho”. Fue un gran desafío y resultó en un intercambio enriquecedor y desafiante.

    Nuestro país aún no tiene al derecho animal instalado como una materia independiente dentro del campo del derecho. Su desarrollo es incipiente y por eso, este curso es un hito tan importante.

    La apertura de nuestra Facultad de Derecho de la Udelar a la discusión de nuevos temas y nuevos paradigmas, la pone a la vanguardia, una vez más.

    Esperamos haber contribuido, con este granito de arena, a la construcción de este campo en nuestro país y a la re significación del lugar que ocupan los animales en nuestra cultura.

    Los/as esperamos el año que viene !

  • Primer curso sobre ética y derecho animal en la Udelar

  • El Instituto de Bienestar Animal en el ojo de la tormenta.

    El Telegrafo de Paysandu 27/09/24

  • Entrevista en Somos animales del programa La Tribu. Paysandu.

    https://www.instagram.com/reel/C8zrJVduzws/?igsh=MWNzMmQ3eTluY2RxNA==

  • Tenencia responsable: una obligación para toda la vida del animal que nos acompaña.

    Número aniversario de Revista Tu Mascota. Gracias por la invitación a escribir.

  • El derecho animal al más alto nivel.

    A pesar de que mucha gente aún se sonríe al escuchar hablar de esta nueva rama del derecho, el estudio de la misma se desarrolla al más alto nivel, con muchísimo profesionalismo y seriedad.

    He tenido el honor de participar en el Taller que brinda el Centro de derechos animales de Cambridge, en esta oportunidad en la Universidad Autónoma de Barcelona. Grandes profesores, increíbles compañeros de varios países y el sello de Cambridge, para quitar las dudas de los que aún se ríen.

    El cambio de paradigma que implica el pensar en los animales como sujetos de derecho, como entidades moralmente relevantes, es un cambio revolucionario, intrépido y que implica un giro hacia una sociedad diferente. La discusión seria, filosófica y jurídica, está planteada.

    La evolución de la sociedad y de la cultura hacen que nos replanteemos continuamente el status quo. Por suerte. Porque si no fuera así, aún existirían los esclavos, las mujeres no votarían y el matrimonio entre personas del mismo sexo no existiría. Por suerte, somos esos animales capaces de pensar y repensar las ideas, y de cambiar nuestra forma de vivir para mejor. Todos. Cuidando nuestro mundo y entendiendo mejor a nuestros hermanos animales, nos cuidamos también nosotros.