Por alguna razón que desconozco, nuestra especie ha decidido dominar todo lo que la rodea. A los demás animales, a los recursos naturales, al mar, el cielo y la tierra. Y como si fuera poco, al espacio también. Que vanidosos seres que somos.
El avance de los seres humanos sobre todo lo que nos rodea y somos parte, ha provocado ya daños irreversibles en el mundo en que vivimos. Hay muchas cosas que podemos hacer para cambiar este destino que hemos escrito. Respetar el medioambiente reciclando y reutilizando puede parecer poco. Pero es con esas conductas de cada uno de nosotros que se genera el cambio.
Reconocer y respetar a los animales no humanos es otro aporte que podemos (algunos creemos que debemos más que podemos) realizar. Dejar de avanzar sobre sus hábitats, reconocerlos como los seres sintientes que son, dejar de usarlos, abusarlos y maltratarlos.
Mucha gente cree que esto es una opción y claramente es una opción. Yo decido cual es mi relación con los demás animales. En otras épocas esto no era posible. Pero hoy lo es.
Y quizás la puerta más fácil por la que empezar es la del trato con los animales no humanos con los que convivimos (los llamados animales domésticos). Reconocerlos como seres que sienten (dolor, alegría, cansancio, frío, calor, soledad) y atender a sus necesidades, es hoy un imperativo moral. En nuestro país la ley no obliga a nadie a convivir con un animal doméstico, pero lo que si obliga es, a quien haya decidido convivir con un animal doméstico, a cumplir determinadas obligaciones a su respecto (darle la comida y agua necesarios, resguardo, un espacio apropiado a su especie, atención veterinaria, espacio de esparcimiento). También debe cumplir con normas para la pacífica convivencia con otros seres humanos (respetar las horas de descanso, pasear en la calle con el animal con correa, levantar las heces, etc).
Nuestro país en este momento tiene una desmedida población de perros, pero hay gente que sigue decidiendo no castrarlos, hay gente que sigue comprando y vendiendo perros, con los refugios y las calles llenas de perros sin un hogar. Todo esto es nuestra responsabilidad. Si hemos decidido intervenir en todo, ahora debemos seguir interviniendo para arreglar el desequilibrio que creamos.
Como puntapié inicial, deberíamos generar políticas públicas de apoyo a las familias que necesitan ayuda con sus animales domésticos, planes de educación sobre sintiencia animal y una ley penal que castigue casos graves de maltrato animal intencional (tortura, abuso sexual, lesiones graves y muerte).
Pero quizás lo primero de lo primero es llevar estos temas a los ámbitos de cada uno de nosotros, generar las sanas discusiones, poner el tema en agenda desde el llano, porque desde otros lugares no está funcionando. Se suman a este trabajo de hormiga para mejorar la vida de todos ??